lunes, 7 de abril de 2014

No - lunes


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El domingo se sentó en el sillón y planificó todo, paso por paso, hasta el más mínimo detalle, los cuatro metros que separan el sillón de la cama, el punto justo donde se atraviesan todos los órganos de una sola puñalada, los sitios donde descartar el cuerpo trozado, en cuarenta pequeñas partes para que se descomponga más rápido, y luego se fue a dormir con la tranquilidad de quien duerme en paz, seguro de que en menos de 24 horas el trabajo ya estaría consumado. Amaneció, y el lunes no era lunes, sino que era martes. Tomo la cuchilla que estaba en el piso, manchada de sangre y la intentó limpiar con un paño que luego tiró a la basura. Pero la sangre seca no se desprendió por más esfuerzos que hizo. En los brazos tenía marcas de rasguños y dos moretones en las piernas. Había ADN suyo por toda la casa, no se había dejado matar así porque sí. Ahora la frustración le comía los ojos, el entramado rojo de venas parecía explotar, pateó la mesa, el sillón, el espejo, se arrancó los pelos, la piel, vio como su sangre se derramaba por el suelo, el corazón casi no latía, hasta que recordó que el lunes no era lunes, sino que era martes y tenía seis nuevos días para volver a planificar.

martes, 15 de octubre de 2013

Conurbano 2

Entró agitada a la habitación y me dijo: - Boludo… ¡te regalaron un auto!
Con cara de nada, le dije: - ¡Enfermita, dejame dormir!
Sacudiéndome en la cama, me dice: - ¡Dale, mogólico, te dejaron un auto en la puerta!
Sin mover un pelo le dije: -¡Dejame de joder!
Insistente, se zambulló en la cama y me dijo: - Dale, dale, levantate y fijate, está en la puerta.
Harto, le dije: Mmmm, a ver.
Así que me levanté y fui.
Efectivamente, el auto estaba ahí. Era bastante nuevo, casi cero kilometro, buena marca, alta gama, vidrios oscuros, llantas deportivas. La puerta del conductor estaba abierta. Tenía una cintita roja colgando del espejo, las llaves puestas y en el llavero la foto de una familia que no conozco.

Conurbano 1

El pibe, que terminó el helado y dejó el vasito sobre el banco, se levantó y se fue. Ahí fue cuando el placero, desde la silla donde estaba sentado, le dijo: "Nene, ¿por qué no tirás el vasito a la basura?" A lo que el pibe respondió: "Dejá, lo tiro yo, a ver si te cansás"

Pasional

CARA DE ÁNGEL, PIEL DE DEMONIO (a él 2)

Sofi (S)




Sofi supone sonidos suaves sin sobresaltos sin sordera

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